domingo, 1 de enero de 2012

0501 - The Doors - 1967 - The Doors

DISCO DEL MES DE ENERO


01 - The Doors - 01 - Break On Through (To The Other Side)
02 - The Doors - 02 - Soul Kitchen
03 - The Doors - 03 - The Crystal Ship
04 - The Doors - 04 - Twentieth Century Fox
05 - The Doors - 05 - Alabama Song (Whisky Bar)
06 - The Doors - 06 - Light My Fire
07 - The Doors - 07 - Backdoor Man
08 - The Doors - 08 - I Looked At You
09 - The Doors - 09 - End Of The Night
10 - The Doors - 10 - Take It As It Comes
11 - The Doors - 11 - The End
12 - The Doors - 12 - Moonlight Drive (Version 1)
13 - The Doors - 13 - Moonlight Drive (Version 2)
14 - The Doors - 14 - Indian Summer (VOCAL)

Hemos decidido comenzar una nueva sección con dos discos publicados en Enero..... en este primer posteo un disco de 1967 !!!!!!!!.... el primer album de los Doors ....... y en el segundo, un disco de 1968...el primer album de Led Zeppelin....

La seccion el DISCO DE MES, INCLUYE:
1.- Tapa original
2.- Comentario del Album
3.- Lista de Canciones

Vos ???? vos solo pone la oreja y escucha ...... y si te gusto ponte un me gusta, o algún comentario..... por anticipado.. te agradecemos... (ahhhh también podes sugerir, como de costumbre !!!)

The Doors - The Doors

Lista de canciones
Break On Through (To The Other Side) / Soul Kitchen / The Crystal Ship / Twentieth Century Fox / Alahama Song (Whisky Bar) / Light My Fire / Back Door Man /1 Looked At You / End Of The Night / Take It As It Comes / The End
Publicación
Estados Unidos: enero de 1967
Reino Unido: marzo de 1967
Productor
Paul Rothchild



Mientras la mayoría de las bandas necesitan cierto tiempo para alcanzar su cenit, The Doors empezaron en él. The Doors es un serio aspirante al mejor álbum de debut de la historia del rock. Alcanzaron puntos igualmente álgidos durante el resto de su breve carrera, pero nunca consiguieron repetir su solidez. Además, su innovadora fusión de rock, blues, jazz, música clásica, poesía y letras inspiradas en las drogas no volvería a tener nunca el mismo brillo. Ello se debe en parte a que los Doors no evolucionaron tanto como muchas otras bandas importantes. Por otro lado, se debe también en parte a que era difícil superar el listón de su colección de canciones inaugural.

Además, The Doors fue uno de los primeros álbumes en iniciar su andadura como una especie de fenómeno underground, la voz del cual corrió durante un período de meses, de boca a boca, gracias a las electrizantes actuaciones en directo de la banda, y finalmente, a la creciente emisión en la radio del sencillo «Light My Fire», que acabó convirtiéndose en un superventas y llegando al número dos de las listas americanas. La clave de su atractivo no es ningún secreto. Puede que la voz rica y sonora de Jim Morrison sea su elemento más famoso, la cual proyectaba al mismo tiempo un interrogante sexual y un misterio metafísico (algo que, a su vez, era abundante en las letras del grupo). Pero no podemos obviar la contribución del resto de la banda. El órgano de Ray Manzarek trasladó a un nuevo nivel la cautivadora belleza funeral de The Zombies; Robbie Krieger, quien, junto a Morrison, escribió una parte importante del repertorio de la banda (fue Krieger el principal responsable de «Light My Fire»), tocaba fluidos pero penetrantes fraseos de jazz con su guitarra; y John Densmore, quien también tomaba elementos de jazz, tocaba con mucha más imaginación y empuje de lo que era habitual en la mayoría de los baterías de rock. Además, para mayor fortuna, las canciones de los Doors eran muy cantables y pegadizas, aunque retenían cierto sentido de osada experimentación que los ubicaba en la vanguardia de la psicodelia californiana. (Por desgracia, ni el álbum ni «Ligfit MyFire» consiguieron éxito en Reino Unido, aunque se les acabara concediendo respeto como clásicos del rock.)

Determinar la influencia de The Doors es algo más arduo que explicar su popularidad. Las fuentes de las que bebieron eran tan variopintas e inabarcables que era difícil imitarlos. No era tan complicado, por ejemplo, sonar como los Byrds (aunque sonar tan bien como los Byrds era un asunto completamente distinto); sin embargo, era prácticamente imposible sonar incluso parecido a los Doors, por no hablar de sonar tan bien. La relevancia del álbum, a pesar de lo importante que fue su impacto en la escena roquera, puede deberse a algunos factores que están más allá de la música.

Primero, la abrumadora mayoría de artistas de mediados de los sesenta que habían empezado a tomarse el rock en serio como forma de arte y como un vehículo para sofisticadas y poéticas letras provenían de trasfondos folk (como Bob Dylan y los Byrds). Sin embargo, los Doors no provenían ni del folk ni del folk-rock, incluso aunque Krieger estuviera familiarizado con estilos propios del country blues acústico, como la guitarra con slide, y aunque Morrison fuera un admirador de Dylan. Aun así, tenían las mismas ganas de incluir la poesía y el arte en la música pop. The Doors sirvió para que corriera la noticia entre aquellos que no eran habituales de las charlas bohemias en las cafeterías de que se había abierto la veda de la ambición literaria. También sirvió para que los artistas de folk-rock se enteraran de que aquél ya no era su monopolio.

Aunque «Light My Fire» fuera un número uno, los Doors fueron, desde su creación, una banda muy orientada al disco. «Light My Fire» no estaba pensada ni siquiera como un sencillo; el primer 45 revoluciones que se publicó fue «Break On Through (To The Other Side)», el cual alcanzó el éxito sólo entre la comunidad de Los Ángeles. Fue sólo después de que hubiera una avalancha de peticiones para que se extrajera del disco cuando «Light My Fire» se publicó como sencillo (e incluso entonces su duración se redujo a la mitad, gracias a una hábil edición para eliminar casi toda su parte instrumental y asegurarse de que fuera emitida en la radio). Casi todos los artistas de rock tenían como prioridad, al menos desde un punto de vista comercial, conseguir sencillos superventas (y el estréllate pop), y los álbumes (y el respeto de la crítica) eran algo secundario. Los Doors se cuentan entre los primeros en enfocar al asunto desde el ángulo opuesto. Si conseguían sencillos de éxito, bien. Pero eran más importantes los logros como álbum, y The Doors y Surrealistic Pillow, de Jefferson Airplane, fueron los primeros trabajos en obtener audiencia gracias a la todavía joven radio en FM y a la contracultura psicodélica.

Hablando de ésta, The Doors fue ciertamente un álbum del que muchas de sus canciones, en particular aquellas de cuyas letras era Morrison el autor principal, estaban fuertemente conectadas, de hecho, con viajes de ácido. El consumo de LSD de Morrison a mediados de los sesenta es legendario, aunque, a pesar de lo destructivo que resultó en cierto modo, fue ciertamente productivo, al menos en lo referente a la imaginería literaria. En este sentido, la hechizante «The Crystal Ship» es un punto álgido al respecto. Pero debe señalarse y apreciarse también su habilidad para inspirarse en la literatura seria, en el teatro y en la filosofía (algo que era todavía una novedad en 1966, cuando se grabó este álbum en Hollywood). La enérgica «Break On Through (To The Other Side)» era una especie de manifiesto sobre su obsesión con traspasar barreras para alcanzar nuevos estados de consciencia; «End The Night» hereda su título de una novela de Louis Ferdinand-Celine; y «The End», de once minutos, era una recreación, sorprendente para su época, del mito de Edipo.

Aunque los excesos (y el abuso de ciertas sustancias) de Morrison durante su vida personal son ahora bien conocidos, es digno de mención lo concentrados que él y la banda suenan en este disco.

Hay quien piensa que las características más pretenciosas de The Doors tuvieron una influencia lamentable en el rock y que incitaron a roqueros con menos talento a pontificar con mucha menos habilidad. Aun así, su papel, clave a la hora de introducir el sentido poético en el rock, valió la pena, y tuvo una influencia, más allá de la psicodelia, que llegó hasta los poetas del rock de las generaciones futuras. Ciertamente, la mezcla de Patti Smith de dramática poesía y rock endurecido está en obvia deuda con el pionero trabajo de Morrison y de los Doors, del mismo modo en que lo está, de modo más distante, toda la escuela del rock gótico y new wave. E innumerables artistas han tomado prestado de modo indiscriminado la teatral puesta en escena que los Doors introdujeron en el rock, aunque habitualmente de un modo mucho más burdo, como Alice Cooper o Marilyn Manson.



2 comentarios:

  1. Hola amigos. Muy bueno el blog.
    Felicitaciones.
    Ansioso por disfrutar vuestras colaboraciones, agradeceré infinitamente me comuniquen la contraseña de la descarga.
    Nuevamente, muchas gracias.
    Fernando Juan

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    Respuestas
    1. Hola buenas tardes..... Muchas gracias por visitar nuestro blog....Ojala disfrutes....Si es de tu parecer ser seguidor te agradecemos que te incorpores como tal....que lo disfrutes.... pass: magodelosdiscos

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