jueves, 4 de abril de 2019

5140 - Yes - 2015 - Like It Is - Yes At The Mesa Arts Center


5139 - Opa - 1979 - Golden Wings


Hay que poner atención que se viene el Negro Rada candombe, conga y tambor y la tristeza se acaba.
Tengo que confesar que nunca le prestó mucha atención a la gente musical de la vecina orilla. Hasta que escuché Opa,'el grupo formado por los hermanos Hugo y Osvaldo Fattoruso y Rubén Rada. Cuando conseguí recoger los restos de mi cerebro, reventado por el impacto, me dediqué a rastrear las huellas de los orientales. Habia claras marcas de su paso en los álbumes de Airto, en el de Hermeto Pascoal, y remontándose en el tiempo, aparecía el Negro Rada en unas extrañas recopilaciones de canciones y poemas uruguayos: musicasión 4. Eso es todo lo que pude averiguar.
Por supuesto que en los viejos tiempos de La Cueva, hace,doce años, Los Shakers eran los únicos que “habían llegado” sin abandonar la calidad musical. Perb, después de todo, cantaban en Inglés. Aunque eran unos tipos macanudos que venían a zapar jazz ai sótano, tenían sus flequjllltos y sus saquitos beatíe. Reencontrarlos ahora, en esos dos álbumes ejemplares (y es una palabra que se queda corta), que son “Goldenwlngs” y “Maglc Time”, es un viaje diferente. En esos discos Opa ha inventado una nueva definición dé la música, empapada ae candombe rioplatense" pero sonando como el más avanzado de los grupos de jazz-rock. Es una música tan naturalmente nuestra que cuesta pensar que está grabada en Estados Unidos. Hugo hace peripecias Inauditas desae los teclados, con fibra y gusto y naturalidad. Rubén canta como los dioses, literalmente. Y provee una calentura arrasadora desde los tambores, apoyándose en la seguridad del otro Fattoruso en la batería. En fin, tendrían que editar los discos en la Argentina para poder comentarlos y que todo el mundo los escuche. Por ahora, vale la pena cruzar el charco para comprarlos en Montevideo, y esperar que saiga el álbum que Rada está por grabar en Buenos Aires. Porque Rubén esta aquí, cantando en Jazz and Pop con Saiuzzi, González y Astarita, agitando la noche porteña con su voz libre, alta, llena de humor. Su voz que, como la tumbadora, “cuando suena se enamora”.

Contame un poco tu historia
Empecé a los cinco años cantando en un programa para chicos. Me acompañaba golpeando cualquier cosa: mesas, tachos, cualquier cosa. Cantaba tanges, temas de Miguel Aceves Mejía, canciones españolas, de todo un poco. Me hadan hacer imitaciones de artistas famosos.
A eso de los quince años empecé a salir en los conjuntos de carnaval, las murgas y las comparsas de bola. La comparsa es cuando se sale con tambores a la calle. La murga es más actuada, todo el mundo va con la cara pintada tomándole el pelo a la moda, los políticos y a la actualidad en general. Se cantan cosas como "las polleras cada día están más cortas, el hombre no es tan hombre como antes", etc. Se critica todo lo que está pasando. Ahora se hablaría de Travolta por ejemplo. Se hacen parodias de programas de televisión. La gente se toma todo en broma y baila y canta. Todos los grupos concursan en el parque Rodó, una plaza de Montevideo, y les dan premios a los mejores.
Y buejio, yo estaba en una murga y también en una comparsa de negros, que tocan candombe. De allí pasé a cantar con una sonora —así se denomina en Uruguay a los grupos de salsa—. El grupo se llamaba Pedro Ferreira. Dejé eso para trabajar de actor cómico. 
Estuve un par de veces con Telecataplum en la televisión de aquí, y en  el Show del mediodía, un programa bien uruguayo. Como actor hice temporadas de teatro, "El Asesinato de Malcom X", por ejemplo, que trataba de Malcom X, el líder negro de los derechos civiles norteamericanos.
Después abandoné la carrera de actor para dedicarme verdaderamente a la música. Formamos El Kinto, que fue el grupo que empezó la cosa en Uruguay. 1 Candombe beat" se le llamaba a nuestro estilo en esa época. En el Kinto estaba Mateo, que es un guitarrista bárbaro y tiene ideas impresionantes. Urbano en el bajo, Luis Sosa en batería, Walter Cambón en otra guitarra, y yo que tocaba percusión y cantaba. Al principio nos fue bastante mal, porque la gente no entendió nada. Querían el candombe puro que cantan los negros en la calle, o el candombe de Alberto Castillo, más melódico. Pero esta mezcla de candombe y guitarras eléctricas les caía mal. 
Ahora lo aceptan y Opa, por ejemplo, tiene mucho éxito en Uruguay.
El Kinto funcionó durante dos años y se disolvió. Entonces yo grabé un álbum como solista. Me acompañaba una orquesta arreglada por Manolo Guardia, de la Ca- merata. El disco era fenómeno, pero estaba grabado en dos canales y en forma muy primitiva, y de toda la orquesta apenas si se escucha algún violín. Tenía temas lindos, como “Las Manzanas", y una versión de “Guantanamera", en broma. Con una de las  canciones me presenté en el Festival de la Canción de Rio de Janeiro contra Joan Manuel Serrat, Catherina Caselli,, Malcom Roberts. Ese long-play marcó una época en Uruguav, porque había candombes. En realidad, siempre lo que hago tiene candombe adentro. Toda mi familia es candombera, y desde chico yo ando tocando los tambores. Cualquier cosa que compongo tiene una “candombez” adentro. Aunque cante en inglés en Estados Unidos, mi manera de frasear delata al viejo candombero. No es que yo quiera imponer el candombe. Es algo que ya está en mí.

¿Y después del disco que pasó?
Me vine a Buenos Aires para trabajar en "Hair". Estuve ensayando cuatro meses y, cuando nos presentamos, actué solamente durante un mes. Después la obra se empezó a llenar de esa clase de “chicos lindos” que bailaban en “Música y Libertad". Al principio, la gente que estaba en “Hair" tenía polenta, era una barra impresionante. Pero empezó a cambiar con la llegada de los “chicos lindos".
En ese tiempo, en Uruguay, se estaba formando Tótem. Cuando me fui de "Hair" me llamaron. El grupo se formó con Eduardo Zeta (el autor de "Fingers” —Dedos—, el tema con que Airto Moreira desató la furia latinoamericana en Estados Unidos), el gordo Rey en guitarra, Chichito Cabral (que es toda una institución en Uruguay), en percusión, Lobito Lagarde en bajo, y pasaron dos bateristas en distintas épocas: Roberto Galleti y Santiago Ameienda.
Tótem fue una cosa bárbara. Estábamos cansados de hacer música de otros lados y dijimos: “hagamos un grupo netamente uruguayo". Trabajamos mucho y grabamos dos discos (vinimos a grabar a Buenos Aires). Para Uruguay Tótem era un grupo clavado, justo lo que nacía falta. Pero cuando cruzamos el charco, en el 71, para presentarnos en el B.A. Rock, nos tiraron de todo, nos auerían matar. No éramos un grupo de rock and roll. No me imagino como le sonaría a la gente, pero la cuestión es que no les gustó. No éramos siquiera como Santana, porque no usábamos distorsionador ni nada. Era un sonido con muchas armonías. La onda de los grupos de ese momento era pesada: tres acordes y con todo para adelante. La gente ni siquiera se detuvo a escuchar nuestras letras. Pero, ¿qué le vas a hacer?. Se podría haber tocado candombe hace mucho tiempo aquí en la Argentina, como una posibilidad musical más. De todos modos, a mí me parece bárbaro que la gente-haea lo que le gusta. Yo no quiero crear banderas ni hacerme responsable de nada.
Yo toco y lo único que espero es que la cabeza me dé para tocar toda mi vida. Yo empecé haciendo cualquier cosa (musicalmente hablando), y trato de estar con todo el mundo y aprender de todos. Siempre atento a evolucionar. Si no, me hubiera quedado cantando aquellos candombes tradiconales: “Hay que poner atención” (canta con voz de Alberto Castillo). Capaz que no evolucioné nada, pero ahora escucho un disco de Chick Corea y si la división rítmica es difícil yo sé cómo se toca, porque mé preocupé en aprenderla.

¿Vos estudiaste algo de música?
Nada. Todo lo hago con la cabeza. Ahora voy a grabar un longplay y tengo todo el el balero: los temas, los arreglos, las letras. Yo no escribo nada. Ni las Tetras las tengo anotadas. Por eso es que soy medio neófito para otras cosas, como los negocios, por ejemplo. 
Para otras cosas soy ún desastre, pero me preguntás qué nota va aquí o cómo es tal melodía y me acuerdo. Tengo la cabeza llena de música solamente.

Volviendo a la historia, después de Tótem, ¿qué.hiciste?
Me vine a Buenos Aires y formamos un grupo que se llamaba S.O.S., paralaburar en fiestas y boliches. Estaban Gustavo Bergalli, Owe, el bajista de los Cons Combo, Luis Cerávolo y otra gente. Laburamos tres años y grabamos un long-play, pero ninguna compañía lo quiso, no les parecía comercial.
De ahí me fui a Europa y estuve un año allá. Entonces me llamó Hugo Fattorusso para que me les uniera en Estados Unidos. Yo ya había trabajado con los dos hermanos en Urugüay, teníamos un grupo que se llamaba los Hot Blowers,... ¡hacíamos dixieland!. 
Estuvimos como tres años juntos. Tocábamos la música comercial de ese momento: Pat Boone, el Club del Clan... Eso fue mucho antes de que los Fattoruso formaran los Shakers.
Con Hugo nos hicimos grandes amigos, y sobre todo nos entendemos muy bien musicalmente. Si nos encerramos juntos a trabajar podemos armar un álbum en tres horas. El es como mi hermano confesor en la música. Toca el piano como vo le tocaría. Bueno, entonces me llamó y fui. 

¿Ahí fue que empezó Opa?
Exacto. Ellos se fueron a Estados Unidos hace diez años y estuvieron trabajando en Nueva York en un lugar que se llama la Carroza de Oro. Allí tocaban cosas de los Beatles, con toda la experiencia de haber sido los Shakers. Durante cinco años la- buraron en la Carroza. Cuando llegué a Nueva York, Hugo me dijo que estaba quebrado (forma uruguaya de decir "bajón"), por haberle dedicado tantos años de su’vida a los Beatles con el talento que ellos sabían que tenían.
Un día, en La Carroza... apareció Airto Moreira con Flora Purim. Los escuchó y se volvió loco. Entonces grabaron “Fingers". Desde entonces Airto anda con Hugo para todos lados. A partir de Airto conocieron a Hermeto Paschoal, a Milton... Milton dice que su tecladista preferido es Hugo. Porque Hugo tiene una increíble visión musical. No sólo toca muy bien, sino que entiende y siente la música que los otros quieren. Si no la siente, no toca. Imagínate que la revista Keyboards (la gran revista de los tecladistas), lo puso entre/los cuatro mejores del mundo.

¿Cómo anda la venta de los discos de Opa?
Más o menos. Es un grupo de catálogo. Fantasy edita un diseó y lo deja allí. No lo mueVe, no lo promociona. Los que se enteran los compran.

¿Opa hace giras?, ¿tocan en público?
No. Solamente cuando acomnáñan a Flora o a Airto. Hay posibilidades dé hacer giras, pero la manera de ser de los'Inte- , grantes de Opa, que no somos gente de movernos mucho fuera de la música misma, impide que se realicen. Airto se muéva más, pero no es todo lo conocido que debería ser. Airto es un genio. La única que agota todas las posibilidades es Flora. Ella no descansa ni un segundo.
Opa podría haber grado un disco con canciones en inglés, y estar en el ranking, tener plata y no laburar más. Pero preferimos tocar esta música y... ¡al hambre!, como se dice en Uruguay.
Airto lo llama a Hugo para hacer los arreglos de sus discos, y Opa lo acompaña en sus giras. Gracias a él se conoce muy bien al grupo en el ambiente musical norteamericano.

¿Airto “anda bien" allá?
Tiene uno de los mejores shows que hay en Estados Unidos. Las actuaciones terminan con una scola de samba. Después de haber tocado jazz y canciones, se desemboca en una scola con todo el mundo sam- bando como locos.

Volviendo a vos, ¿qué vas a hacer aquí?
''Voy a grabar un disco. Todos temas míos, con Cevasco en bajo, Ricardo Lew en guitarra, Navarro en teclados, y Luis Cerávolo en batería. Moretto tocará sintetizador, habrá trompetas, Wolffe en trombón... Voy a hacer algunos candombes con siete u ocho tambores.
Después me quedaré un buen tiempo aquí para tocar esa música en vivo

¿Qué pensás de la música argentina?
Acabo de llegar, así que no puedo hablar mucho. Además, yo no puedo opinar sobre los demás, cada uno sabe lo que hace. Pero aquí hay músicos increíbles. He visto a tipos como Moretto, Cerávolo, Aznar, Cevasco, Emilio Valle, Navarro, todos impresionantes.
Aquí podrían pasar cosas terribles, si hubiera un productor a quien le interesara hacer algo bueno. Pero los productores están en otra cosa. Y.los músicos... A veces • me encuentro con tipos de enormes condiciones musicales, muy saperiores mí; me los encuentro por la calle y me dicen: “¡qué bárbaro, muchachos, lo que hicieron con Upa en Estados Unidos!", y yo les contesto: "Ustedes pueden hacer eso o más si quieren. ¿Por qué no lo hacen?". Me alegra que alaben a Opa, pero me revienta que no luchen por eso. Yo sé que son músicos profesionales y tienen que trabajar mucho, pero podrían perder un poco de tiempo en crear música de ellos. Hay dos formas de hacer las cosas: una es tener un hogar, un auto, y un buen pasar por el resto de la vida, y la otra es tocar música y arriesgar la vida todos los días. Lo que pasa al final es que me dicen: "¡qué bárbaro Opa!", pero después les tengo que pedir plata para el ómnibus. Capaz que un día de estos pido disculpas a todos y grabo un disco para vender un millón. Porque también llega un, momento que te cansás.

¡Péro tarde o temprano las cosas como Opa tienen que pegarla aquí!
Sí. Yo no pensé que Opa se escuchaba tanto en Sudamérica. La cosa viene de a poco, porque la publicidad la hace la gente, ae boca en boca. Igual que Hermeto Paschoal, que hace veinte años que está y recién ahora se lo está conociendo. No hay promoción, no hay plata detrás. Poco a poco la gente empieza a escuchar.
Lo único que se puede hacer es tocar la música de uno, asegurarse de tocarla bien, y esperar que a la gente le guste. Con todo para adelante, es la única manera.

Pipo Lernoud
Expreso Imaginario Nro 30
Enero de 1979

5138 - Yes - 2014 - Like It Is Yes at the Bristol Hippodrome


5137 - Yes - 2017 - Topographic Drama - Live Across America


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5135 - Booker T & The MG´s - 1968 - Uptight

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5133 - Rush - 2010 - Time Stand Still The Collection





5132 - Rush - 1993 - Counterparts



Dos década bajo el vertiginoso sonido de rush

Festejo: la historia comenzó en 1974 en un modesto estudio de grabación de Toronto. Ahora, el trío canadiense liderado por Geddy Lee lanza su 19° LP, “Counterparts”, a modo de celebración.


Cuando en marzo de 1974 se encerraron en un modesto estudio de Toronto para grabar su primer disco, los tres integrantes de Rush no imaginaron que 20 años después podrían contarles a sus hijos que todo lo que consiguieron fue gracias a la música.
El tríptico canadiense formado por Geddy Lee (voz, bajo y teclados), Alex Lifeson (guitarra) y Neil Peart (batería y percusión) es una de los pocos testigos de lo que aconteció a mediados de los setenta y que supo adecuarse a los noventa con grandes dosis de talento, profesionalismo y buen gusto.

El registro agudo de Lee, las guitarras duras de Lifeson y la percusión machacante de Peart crearon un sonido difícil de encasillar, por lo menos, a partir de la mitad de los ochenta.


Metálicos
Lo que nació como una banda de heavy metal duró hasta 1979, año en que salió a la calle “Permanent Waves”, la placa que los puso al top de los numerosos rankings internacionales y gracias al corte “El espíritu de la radio” su música animó las noches de discoteca.
Los temas “Fly By Night”, “Caress of Steel”, “2112”, “A Farewell To Kings” y “Hemispheres” cerraron los setenta con un Lee gritón y un Lifeson más cercano a Jimmy Page. Las letras, siempre a cargo de Peart, contaban por esa década historias de planetas lejanos, galaxias desconocidas, siempre ciencia ficción.
Tanto “Permanent Waves” como “Moving Pictures” (1981), fueron las placas que indicaron un camino de cambio. Lee dejó los gritos y la banda se mostró más comprometida con la realidad social.
Pero eso no fue todo. Quienes pensaron que la banda estaba terminada se equivocaron, y cómo. “Signáls” (1982), quizá el disco menos difundido, mostró otra cara de Rush: la de la batería electrónica, los samplers y el violín eléctrico.
Así y todo, dos años más tarde, “Grace Under Pressure” desconcertó a más de un crítico y a algún fan que otro. Melodías pegadizas y bailables, muy lejos del heavy metal y más cerca del pop. Luego de la gira que presentó el disco, la prensa inglesa elogió a Peart como el mejor baterista del año.

En esa misma línea, “Power Windows” (1985) y “Hold Your Fire” (1987) mostraron la decisión de los canadienses de alejarse definitivamente del rock duro, aunque fueron tan astutos que tampoco se consagraron íntegramente al pop. La fórmula que marcó a fuego su estilo fue un poco de rock, algo de pop, un toque funk y mucho de Rush.


Madurez
Los noventa, tan lejos de los difíciles comienzos, recibieron a la banda can los brazos abiertos. “Ahora, la familia y el descanso están primero, somos gente adulta en todo sentido y no podemos comparar nuestra actitud más serena con la de grupitos como AC/DC o Móntley Crüe; no más giras maratónicas”, dijo una vez Lifeson.
“Presto” (1989) los lanzó a la década con una buena combinación de lo que venían haciendo. El teclado de Lee y la percusión electrónica de Peart pasaron a un primer plano y se empezó a desprender de sus letras un fuerte compromiso con el medio ambiente y la preocupación por el avance del SIDA.
Para ellos “Roll the Bones” (1992) fue una de las mejores placas, quién sabe por qué; en realidad, antes de grabar, la banda estuvo a punto de separarse y luego de extensas charlas se llegó a susperar la crisis y el producto tuvo otro sabor.
Como es su costumbre, el cambio es algo que a los Rush los enloquece ¿No pueden estar sin cambiar?
El año último editaron “Counterparts”, su álbum número 19 y tomaron elementos de sus primeros discos para crear un sonido duro por momentos; no dejaron de poner algo de los ochenta y menos aún de los noventa. “Con esto festejamos nuestros 20 años de trayectoria”, dijeron.

Esta es una de las bandas más productivas del rock; aunque nunca fue de entusiasmo arrollador, recorre su última placa desde el heavy hasta el pop y nunca falta un tema instrumental; para Lee “un regalo que siempre nos hacemos”.


En vivo
Un párrafo aparte merecen las puestas de Rush para sus megaconciertos en grandes espacios abiertos. Algunas de esas experiencias llegaron al disco para completar su abundante discografía.

“All The Worlds a Stage” (1976) y “Exit... Stage Left” (1981) son dos ejemplos de ; ello. Pero con “Show of Hands” (1989) llegaron demasiado lejos. La crítica la nomino como una de las puestas en vivo más impresionante de la década. Sonido perfecto, pantallas inmensas con una fidelidad inusual, láser bien utilizado y una predisposición y entrega pocas veces vista. Fanáticos o no, se impresionaron por este despliegue de la banda y su  obsesión por cuidarlo todo.


Publicado en:
Diario: La Nacion
Lunes 7 de Marzo de 1994 

Adrián Ventura 


5131 - Rush - 1997 - Moving Pictures



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