lunes, 20 de julio de 2026

3001 - Marcelo Lopez - 2026 - 4 Tardes En Melopea

Donde las canciones encuentran su tiempo

A propósito de 4 Tarde En Melopea,  el nuevo EP de Marcelo López

Hace algunos días recibí una grata invitación de Marcelo López: escribir unas líneas sobre su más reciente trabajo discográfico, el EP 4 Tardes En Melopea. Acepté el desafío con entusiasmo, aunque también con la responsabilidad que implica acercarse a la obra de un compositor cuya escritura está atravesada por imágenes, referencias literarias y profundas reflexiones sobre la condición humana.

Siempre recuerdo una frase de Jorge Luis Borges que, de alguna manera, define el lugar desde el que escribo: "Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído." Yo no podría expresarlo mejor. Solo agregaría que, después de tantos años escuchando, difundiendo y compartiendo música, también me enorgullecen las canciones que me han acompañado en el camino. Desde ese lugar —el del oyente apasionado y no el del crítico musical— intento compartir estas impresiones.

Marcelo López inició su recorrido artístico hace más de tres décadas integrando la banda de rock Martes 13, en su Mendoza natal. Con el tiempo, su obra fue adquiriendo una identidad cada vez más personal, alejándose de las estructuras tradicionales del rock para desarrollar un lenguaje donde la canción convive naturalmente con la literatura, la poesía y la reflexión.

Esa evolución encontró un espacio de consolidación en el sello Melopea, bajo la producción artística de Litto Nebbia, donde editó cinco álbumes que fueron afirmando una voz propia dentro de la canción argentina contemporánea. Marcelo suele contar en sus conciertos que lleva consigo el "ADNebbia", un ingenioso juego de palabras con el que reconoce la profunda influencia de Litto Nebbia sobre su formación artística y, especialmente, sobre esa manera de entender la canción de autor en castellano.

4 Tardes continúa ese camino. No se trata simplemente de cuatro obras reunidas en un EP, sino de cuatro estaciones de un mismo recorrido interior. Cada composición propone una mirada diferente, pero todas dialogan entre sí a través de una serie de símbolos recurrentes: el viaje, la luz, el tiempo, el agua, el sol y, sobre todo, la permanente búsqueda de una salida. Esa palabra —"salida"— aparece como un verdadero hilo conductor que atraviesa las cuatro obras.

Mientras vuelvo a escuchar estas composiciones  no puedo evitar imaginar aquellas 4 Tardes en Melopea en las que fueron tomando forma. Me gusta pensar a Marcelo frente al piano, rodeado por músicos de enorme sensibilidad como César Franov, Jorge Garacotche, Martín Castro y Facundo Guevara, compartiendo ideas, buscando matices y dejando que cada obra encontrara su mejor versión. También imagino a Mario Sobrino, responsable de la ingeniería de sonido, escuchando cada detalle desde la consola con esa mezcla de oficio e intuición que poseen los grandes técnicos. No resulta casual que haya sido precisamente él quien encontrara el nombre de Estado Crítico, un título que resume con notable precisión el espíritu de una de las composiciones más profundas del EP.

Musicalmente, Marcelo vuelve a demostrar una virtud que considero una de las principales características de su obra: la música nunca intenta imponerse sobre las palabras. Quizás porque una canción no sea simplemente poesía cantada ni música acompañada de un texto. Es una creación artística con identidad propia, nacida de ese binomio que solemos leer en los créditos como "letra y música". En 4 Tardes, ambas dimensiones dialogan en un mismo plano. El piano no busca el lucimiento técnico; acompaña, respira y sostiene cada imagen, permitiendo que las palabras encuentren su espacio. Esa integración entre música y poesía constituye, a mi entender, uno de los mayores aciertos del trabajo.

La primera canción, "Para Alejo", constituye un sentido homenaje a Alejo Carpentier. Lejos de limitarse a citar su obra, Marcelo convierte al gran escritor cubano en un verdadero compañero de viaje. Las referencias a Los pasos perdidos y El reino de este mundo, junto con imágenes como el faro, el naufragio y el barroco americano, construyen una de las letras más ricas del EP.

En palabras del propio Marcelo, todo músico debería leer El reino de este mundo. No se trata solamente de una recomendación literaria, sino de una invitación a descubrir nuevos sonidos, nuevos ritmos y nuevos colores, del mismo modo en que Carpentier revolucionó la manera de narrar la realidad latinoamericana. Marcelo convierte esa influencia en una búsqueda musical propia, donde la literatura deja de ser una cita para transformarse en una presencia viva que acompaña el recorrido del narrador.

Más que un homenaje, Para Alejo es una conversación entre dos creadores separados por el tiempo, pero unidos por una misma necesidad de explorar nuevos territorios expresivos. Allí reside buena parte de la belleza de la canción: Carpentier no aparece como un personaje del pasado, sino como alguien que continúa iluminando el camino de quienes siguen buscando en el arte una forma de comprender el mundo.

Con "Sereno", el viaje se vuelve más introspectivo. Si Para Alejo propone la búsqueda de un guía espiritual y artístico, aquí la mirada se dirige hacia el propio interior. La canción reflexiona sobre el paso del tiempo, las incertidumbres y la necesidad de asumir una actitud activa frente a la vida. Lejos de la resignación, invita a aceptar los cambios como parte del camino.

La música, de una serenidad conmovedora y con claras reminiscencias de la canción de raíz argentina, sostiene una letra que encuentra en la sencillez una de sus mayores virtudes. En lo personal, el comienzo de la obra me evocó el clima de algunas composiciones de Litto Nebbia. Ese primer movimiento me remitió inmediatamente a Memento Mori. Se trata, desde luego, de una percepción absolutamente personal, porque Marcelo conserva en todo momento una identidad propia, reconocible y ajena a cualquier intento de imitación. Tal vez sea allí donde vuelva a aparecer ese "ADNebbia" del que suele hablar: no como una copia, sino como una herencia artística asumida con naturalidad.

En "Pautas Eneras", la presencia de la literatura vuelve a ocupar un lugar central. Marcelo desarrolla un delicado entramado de imágenes donde el verbo salir parece dialogar con las sales del mar, mientras ríos, jardines, fuego, cielo y sol conforman un paisaje simbólico que habla de elecciones, renacimientos y transformaciones. Es, probablemente, la composición más abierta a múltiples interpretaciones y, al mismo tiempo, una de las más sugestivas por la riqueza de sus metáforas.

El propio título encierra una historia que enriquece aún más la escucha. Pautas Eneras fue el primer libro de poemas del escritor mendocino Rodolfo Braceli, publicado en 1962 cuando apenas tenía veintiún años. Poco después de su aparición, y en el marco de la intervención federal que siguió al derrocamiento del gobierno de Arturo Frondizi, la edición fue secuestrada y sus ejemplares terminaron en la hoguera por decisión de las autoridades de la provincia de Mendoza. Paradójicamente, aquel intento de silenciar un libro terminó convirtiéndolo en un símbolo de la resistencia de la poesía frente a la censura.

Con el paso de los años, Braceli recordaría aquella obra diciendo: "En mis Pautas Eneras están las semillas de mis libros siguientes." Esa frase parece iluminar también la elección de Marcelo. No toma solamente un título: recupera todo el universo simbólico que lo rodea, el de una poesía que se anima a desafiar los límites, que celebra la vida cotidiana y que encuentra belleza incluso en aquello que alguna vez fue considerado escandaloso.

No deja de resultar significativo que una canción atravesada por imágenes de transformación y renacimiento lleve precisamente el nombre de un libro cuya historia también habla de supervivencia. Como ocurre en buena parte del repertorio de Marcelo López, la referencia literaria nunca funciona como un simple homenaje erudito. Se convierte, más bien, en un nuevo punto de partida para seguir explorando esa búsqueda permanente que atraviesa todo el EP y que vuelve una y otra vez sobre una misma pregunta: cómo encontrar, en medio de la incertidumbre, una salida posible

Finalmente, "Estado Crítico" ofrece el cierre más directo y, al mismo tiempo, uno de los más conmovedores del EP. La terapia, los afectos, la amistad, los silencios, la música y hasta la medicación aparecen despojados de todo prejuicio para transformarse en herramientas de recuperación. Sin dramatismos ni golpes de efecto, Marcelo habla de la fragilidad humana con una honestidad que conmueve precisamente porque nunca busca explicarlo todo.

Detrás de la canción parece intuirse una experiencia profundamente personal. Hay heridas, pérdidas y afectos que la música logra expresar mejor que cualquier relato. Marcelo elige sugerir antes que revelar, dejando que cada oyente complete ese espacio desde su propia experiencia. Esa discreción vuelve todavía más auténtica la emoción que transmite la obra.

No deja de ser significativo que el título de la canción haya surgido de una conversación en el estudio y de la sensibilidad de Mario Sobrino, ingeniero de sonido de la grabación. Estado Crítico terminó nombrando con precisión ese delicado equilibrio entre la vulnerabilidad y la esperanza que atraviesa toda la composición.

Después de escuchar varias veces 4 Tardes, la sensación que permanece es la de haber recorrido un mismo camino desde distintas perspectivas. En las cuatro canciones aparecen, una y otra vez, la búsqueda, el tiempo, la transformación, el deseo de seguir adelante y la necesidad de encontrar esa "salida" que se insinúa desde el primer tema y termina haciéndose visible en el último.

No sé si Marcelo concibió este EP como una obra conceptual. Tal vez no haya sido esa la intención inicial. Sin embargo, las cuatro piezas dialogan entre sí con una coherencia que el oyente descubre casi naturalmente. Cada una posee identidad propia, pero juntas construyen un relato que parece desarrollarse de principio a fin.

Si tuviera que definir cada una de ellas en pocas palabras, diría:

Para Alejo: la búsqueda de un guía.
Sereno: la aceptación del paso del tiempo.
Pautas Eneras: la decisión de vivir y transformarse.
Estado Crítico: la recuperación, los afectos y la esperanza.

No he pretendido escribir una crítica musical. Otros podrán analizar armonías, estructuras o recursos compositivos con mayor autoridad. Mi intención ha sido simplemente compartir la experiencia de escuchar cuatro canciones donde la música, la literatura y la poesía avanzan tomadas de la mano.

En un tiempo en el que la velocidad suele imponerse sobre la contemplación, 4 Tardes propone exactamente lo contrario: detenerse, escuchar con atención y permitir que cada palabra, cada silencio y cada nota encuentren su verdadero tiempo.

Quizá esa sea, finalmente, la mayor virtud de este trabajo. Mientras el mundo parece invitarnos a pasar rápidamente de una canción a otra, Marcelo López nos propone permanecer. Escuchar sin apuro. Pensar. Volver sobre un verso. Descubrir una imagen que había pasado inadvertida. Como toda buena obra artística, 4 Tardes no termina cuando concluye la última canción: continúa resonando mucho después, en ese territorio íntimo donde la música deja de ser sonido para convertirse en memoria.