martes, 10 de agosto de 2021

4678 - Coleccion Voces Inda Ledesma y Oscar Martinez - 2009 - Borges Poeta

La Prensa
Domingo 15 de junio de 1986
Falleció en Suiza Jorge Luis Borges

Ginebra, 14 (UP y EFE) — A los 86 años falleció hoy en Ginebra Jorge Luis Borges, el ciego y frágil gigante de la literatura latinoamericana, informaron autoridades de Suiza.
Robert Vieux, jefe de protocolo de Ginebra, dijo que Borges falleció en su hogar, hoy en la mañana. Vieux se negó a dar detalle alguno o a revelar la causa de la muerte. Sin embargo, en Buenos Aires, su abogado Osvaldo Luis Vidaurre, dijo que el escritor había fallecido de cáncer.
Borges, que vivió en Ginebra durante los últimos tres meses, ingresó a un hospital de Suiza a comienzos de este año para hacerse una revisación general, dijeron fuentes. Se indicó que el escritor había obtenido permiso para residir en Ginebra.

En Buenos Aires
El abogado de Jorge Luis Borges, Osvaldo Vidaurre, dijo hoy que el escritor adoptó la decisión de radicarse en Ginebra cuando supo que padecía un cáncer irreversible y tenía poco tiempo de vida. Su último deseo fue morir y ser enterrado en Ginebra, afirmó el letrado. Vidaurre se enteró del deceso de Borges cuando la esposa del escritor, María Kodama, se lo anunció, hoy, a las 9.30.

El sepelio
Según se informó, las exequias del autor de “El Aleph” se realizarán el lunes en el cementerio de Ginebra, ciudad donde cursó sus estudios de bachillerato y se familiarizó con los máximos exponentes de las literaturas inglesa, francesa y alemana, idiomas que dominó.
María Kodama señaló que “él no quería que lo viesen decaer lentamente” y “no quería dar la imagen de un hombre que está acabándose y sufriendo una muerte dolorosa”, por lo que prefirió alejarse de su país en donde el asedio de la prensa y de sus admiradores era constante.
El Poder Ejecutivo adhirió al duelo producido por la desaparición del escritor mediante un decreto, en tanto que personalidades de todos los ámbitos de la actividad nacional sumaron su pesar ante la infausta noticia. También adhirió al duelo provocado por la muerte del gran escritor la Academia Argentina de Letras, a la que Borges pertenecía como miembro de número.

Expresiones de pesar
Escritores, artistas y sindicalistas expresaron su pesar por la muerte de Jorge Luis Borges.
El presidente de la Academia Argentina de Letras, Raúl Castagnino, dijo que el fallecimiento del escritor “enluta no sólo a la Argentina sino a la cultura universal”.
“Borges fue ante todo un escritor rioplatense, pero también universal. Generalmente sus temas tendían a una interpretación del hombre contemporáneo”, sostuvo.
La escritora argentina María Esther Vázquez, quien compartiera varios viajes con Borges, señaló que se sentía “muy triste, muy amargada” por la muerte del autor de “El Aleph”. “Me imaginaba que Borges se iba a morir muy pronto. Estuve muy cerca del durante los últimos años" dijo.  “Con Borges se termina un periodo, no solamente de la Argentina sino de la cultura universal”, afirmó la escritora, quien aseguró que los estudiosos van a considerar a Borges como “un raro, pues su literatura se agota en sí misma”.
A su turno, la escritora Silvina Bullrich enfatizó que “se me ocurre que el motivo del reciente casamiento de Borges se debió a que se encontraba gravemente enfermo”. “Fuimos muy amigos. Escribimos juntos El Compadrito’. Borges fue el más talentoso escritor que tuvo el país”, expresó Bullrich.
El asesor cultural del presidente Alfonsín, el actor Luis Brandoni, expresó el deseo de los intelectuales argentinos de que sean repatriados los restos del escritor fallecido. “Hoy es un día de duelo nacional en la Argentina”, declaró Brandoni, quien solicitó inmediatamente al gobierno un homenaje a Borges. “Es un ídolo a nivel popular y merece el homenaje de todo el pueblo": concluyó el actor.
Por su parte el titular de la CGT, Saúl Ubaldini, señaló durante una conferencia de prensa que el deceso de Borges “es una gran pérdida para el país y el mundo “Siento su partida como la de cada argentino que se muere. Nos entristece, cualquiera sea su pensamiento”, destacó el sindicalista,.
Recordó, además, que Borges “fue amigo del escritor y político Arturo Jauretché y uno de los propiciadores de la Fuerza de Orientación Radical para la Joven Argentina —FORJA—”.
Fue un escritor ilustre y un ciudadano ejemplar
Con la muerte de Jorge Luis Borges, ocurrida ayer en Ginebra. Suiza, desaparece físicamente el más importante hombre de letras de nuestro país en el presente siglo, y uno de los más conocidos y admirados escritores del mundo. Su muerte enluta, por ello, no sólo a la literatura argentina sino al país todo, que veía en él a una de sus personalidades representativas en el ámbito más perdurable: el del espíritu, así como un motivo de legítimo orgullo nacional.
“Por lo demás, yo estoy destinado a perderme”, dijo Borges en “El hacedor”, uno de sus libros preferidos. Que él lo pensara no quiere decir que el tiempo se lo consintiera, y si eso pudiese ocurrir, no quiere decir tampoco que. en el momento de su muerte, la aseveración resulte verdadera, Borges, al desaparecer la persona Borges, es sin embargo, continúa siendo, el lúcido escritor, el estilista insuperado del idioma. Una prueba de su importancia es que Borges inventó para los argentinos, precisamente, un idioma, y ese idioma, ahora, ante su desaparición, titubea, no se atreve, en homenaje a su memoria. Aquella afirmación, aquel “estoy destinado a perderme”, es, sí, un ejemplo de quién era Borges: un hombre profundo, conmovedoramente modesto. Esta es la imagen más persistente de una persona: una humildad que tenía en la timidez su apoyo, y que hizo de él un interlocutor respetuoso y cordial, pudoroso de su saber, en suma: el ejemplo más acabado de la modestia.

Infancia y juventud
Borges nació en Buenos Aires, en la calle Tucumán entre las de Esmeralda y Suipacha, el 24 de agosto de 1899. Nació, pues, en pleno centro de la ciudad, y esta condición de porteño, en especial al comienzo y al final de su obra, habría de ser algo más que una connotación. Desde luego, esto no llamaría la atención en un escritor que no fuera el autor de “Antiguas literaturas germánicas", el autor que tanto podía representar al arrabal porteño como manejar las ideas y los sentimientos en un plano universal, desde el punto de vista de un escritor “europeo”.
De niño fue llevado a Europa, poco antes de la guerra de 1914, Cursó el bachillerato en Suiza y viajó por Alemania, Francia, Inglaterra y España. Regresó en 1921 e hizo conocer en el ambiente literario argentino las nuevas corrientes europeas. Fundó con algunos escritores Ricardo Güiraldes, Brandán Caraffa, Pablo Rojas Paz y Oliverio Girondo revistas de vanguardia, donde comenzó a publicar poemas, ensayos y notas críticas que sobresalían generalmente por su agudeza y causticidad.
Interlocutor del movimiento ‘ultraísta”, que exaltaba el ejercicio de la metáfora y despreciaba los preceptos tradicionales del verso medido y aconsonantado, se encontró entre los jóvenes bullangueros e iconoclastas que, siempre en la década de los años veinte, insuflaron aires nuevos a la poesía, apartándola de la órbita del posmodernismo Su fascinación por lo nuevo y original lo llevó a frecuentar a ayunos espíritus extraños y baste extravagantes, pero con fuertes destellos de talento precursor, como Macedonio Fernández y Xul Solar, cuyo magisterio. Borges y los jóvenes de su grupo, opusieron al de Lugones, más apegado a la tradición y la solemnidad académica. En materia de clásicos, Borges, que los conocía profundamente, pues los leyó desde niño en la vasta biblioteca paterna, se inclinaba por Quevedo. Torres de Villarroel y Gradan, maestros del retruécano, la invención y la síntesis, pero su mayor devoción fue siempre hacia ¡os autores de habla inglesa, más próximos en el tiempo, como Swinburne, Carlyle, De Quineey, Stevenson, Chesterton, Conrad, Kipling y Shaw, entre otros.

Primeros libros
Al regresar a Buenos Aires redescubrió, además, el paisaje íntimo y amistoso de los barrios, sentimiento que trasladó a sus versos de esa época, característicos de la corriente ultraísta  e impregnados de color local. Sus primeros libros, entonces, se titularon “Fervor de Buenos Aires” y "Luna de enfrente”. En 1925 publicaría, además, su primer volumen en prosa, ‘Inquisiciones”, y un año después “El tamaño de mi esperanza”, donde intentó acuñar un idioma netamente argentino o porteño, actitud de la que renegaría posteriormente, eliminando ese libro de sus “Obras completas".
Esto es lo que puede decirse a grandes rasgos de los años de su iniciación. El recuerdo volvería constantemente a su obra, para recrear encuentros con escritores y maestros del idioma, pero su vida no había recibido todavía los estímulos que habrían de nutrir, en cuanto a desarrollo y realización, lo más importante de su creación.
Habría que esperar, todavía, los años de la década del 40 al 50, para que él es decir, su obra, encontrara los motivos, los temas que lo harían, en un aspecto importante de su producción el cuento, al escritor reconciliable, como lo sería en él ensayo, a través del juego lúcido de las ideas, En esos años se gestó el peronismo. Esta gestación, tan ostensible, contrastó seguramente con la si más importante de Borges. El escritor, representante de las tradiciones nobles de lo argentino, descendiente de guerreros dé la Independencia y, para siempre, hombre comprometido con la libertad, emprendió el secreto camino de la trascendencia, empujado por las circunstancias adversas, y planteándose y replanteándose las cuestiones insoslayables del arte para todo creador, elaboró lo que habría de ser lo fundamental de su obra.
La circunstancia es conocida: la dictadura lo dejó cesante del cargo de bibliotecario de una biblioteca de Almagro y lo nombró “inspector de mercados de aves". Borges, que por entonces, impedido por su timidez, no se había atrevido a dar conferencias (la primera que “pronunció”, en el instituto Popular de Conferencias de “La Prensa”, en 1927, fue leída por Arturo Capdevila), comenzó a desarrollar una activa labor como conferencista (cautivando a vastos públicos con su voz temblorosa y hesitante)  y a dictar cursos en forma privada que le significaron, aparte de la ayuda económica, una comunicación con el público que habría de tener insospechadas derivaciones para su fama. También es circunstancia conocida que el gobierno de la Revolución Libertadora, apenas recuperado el país, lo nombró director de la Biblioteca Nacional.
En la capital, aparte de aquel domicilio, la familia Borges vivió en Palermo, en la casa de la calle Serrano 2135, que aún existe, y que de no ser así, existiría, continuaría existiendo, en la alusión del poema “Fundación mitológica de Buenos Aires”. Por la época en que ocurrieron aquella persecución y esta reivindicación, Borges vivía en un sexto piso de la esquina de Maipú y Paraguay, en compañía de su madre, Leonor Acevedo, y había empezado a perder la vista.

Leonor Acevedo
Nombrar a Leonor Acevedo de Borges, que falleció en 1977, a los 99 años, es nombrar a una de las personas que mayor influencias tuvo en la vida de Borges y, en consecuencia, en su obra. Quien conoció a la noble dama, a la culta, inteligente, sensible y valiente mujer que fue, no puede dejar de pensar en la madre ejemplar. Madre e hijo, precisamente, constituían por la época evocada, una presencia inseparable, y no sería exagerado decir que el escritor, sin esa asistencia tutelar, no hubiera llegado a ser lo que fue.
Al regresar del viaje a Europa, en vida del padre hombre de reconocido talento y autor de una novela, “El caudillo’’, la familia Borges vivió en la avenida Quintana. Fue la época de la fundación de “Proa” y “Prisma”, dos de las revistas antes aludidas. La familia veraneaba por entonces en Adrogué, en el antiguo hotel “Las Delicias". Esas estadas habrían de dejar viva impresión en el escritor.
Su amistad con Adolfo Bioy Casares data de esa época; con el novelista, menor en edad, escribiría años después el libro “Siete problemas para don Isidro Parodi", una de las creaciones más representativas del ingenio humorístico de los amigos, aunque Borges haya confesado alguna vez que no fue un libro escritor por Bioy Casares y él, sino por un tercer personaje,
Bustos Domecq (con ese seudónimo estaba firmado el libro). También en los años de la dictadura volverían a ese trabajo en colaboración, con notas y artículos aparecidos en revistas que renovaban la gracia inimitable del binomio, tan porteña e inteligente, tan aguda en la sátira y tan insobornable en la verdad. Como Macedonio Fernández, Borges Bioy Casares o “Biorges” como los nominara Carlos Mastronardi, y el propio Borges después, elaboraron algunos de los chistes más felices del repertorio argentino.

Nuevas obras
Las obras de Borges siguieron sucediéndose ininterrumpidamente. A las ya citadas se sumaron “El idioma de los argentinos", 1928, con la que obtuvo el segundo premio municipal de prosa; “Cuaderno San Martín”, 1929; “Evaristo Carriego', 1930; “Discusión”, 1932; “Historia universal de la infamia", 1935; “Historia de la eternidad”, 1936; "Antología de la literatura fantástica”, en colaboración con Silvina Ocampo y Bioy Casares, 1941; “El jardín de los senderos que se bifurcan", 1942; “Ficciones", 1944; “El Aleph”, 1949; “Aspectos de la literatura gauchesca”, 1950; “La muerte y la brújula”, 1951; “Otras inquisiciones", 1952; “El Martín Fierro en colaboración con Margarita Guerrero, 1953; “Poemas”, 1954; “La hermana Eloísa”, en colaboración con Luisa Mercedes Levinson; “Leopoldo  Lugones", en colaboración con Betina Edelberg, en 1955, y a "Manual de zoología fantástica , en colaboración con Mare garita Guerrero, en 1957
Su cuento “Hombre de la esa quina rosada” (reproducido en  La muerte y la brújula”) tuvo una singular fama: considerado  "clásico” dentro del género, y fue adaptado para el teatro y el y cine. “Emma Zunz” y "La intrusa” fueron otros de sus cuentos filmados. Aquí habría que repetir la colaboración de los autores Borges-Bioy Casares que, atraídos por el cine, escribieron juntos un libro de guiones cinematográficos. El cine sería para Borges desde entonces sólo una nostalgia, porque aparte de “Emma Zunz”, realización de Torre Nilsson, los demás films, inclusive “Borges para millones” que realizó E. Wullicher en 1978, no tuvieron excesiva aceptación de la crítica ni del público, lo cual hace suponer que el mundo de Borges es intransferiblemente literario y difícilmente acepta otro ámbito que no sea el del libro.

Las ideas de Borges.
Si toda obra literaria de importancia conlleva tácita o explícitamente un sistema de pensamiento, en el caso de Borges, éste es complejo y decididamente original. Su escepticismo o agnosticismo le impidió hallar en las religiones respuestas satisfactorias a los más hondos interrogantes del alma; tampoco los encontró en la filosofía, a pesar de su extensa versación en esa disciplina; el lenguaje mismo la literatura era para él un instrumento de dudosa eficacia cognoscitiva. Por ello, renunciando a toda aspiración a la verdad, se entregó al juego de imaginar, de inventar, insinuando a través de su estilo riguroso, sus deslumbrantes adjetivaciones y paradojas, nuevas dimensiones de la realidad.
Enrique Anderson Imbert analizó este proceso de la siguiente forma: "Aún la literatura que quiere ser realista no puede menos que crear. Traduce la realidad, que no es verbal, en objetos verbales. Pero más creadora es la literatura que se despega de la realidad y, desde dentro de las palabras, fabrica un mundo autónomo. Es la literatura fantástica. El universo es un laberinto la conciencia es un laberinto. Inventemos, pues, laberintos, como en ‘El jardín de los senderos que se bifurcan’. Inventemos hombres, como en ‘Las ruinas circulares’.
Inventemos planetas que reemplacen a nuestro planeta, como en ‘Tlon, Uqbar, Orbis Tertius’. Ya que no podemos responder al problema del ser con la verdad, que nuestra respuesta sea poética. La literatura no nos dará la verdad, pero nos depara placer, y el placer es un alto valor vital.
"El mundo, para Borges, es actividad de la mente, y lo que lo funda es la palabra, ‘la palabra poética’ ”, confirmó otro de sus críticos. Y otro más acotó: “El gusto de Borges por las simetrías, por las repeticiones, por las concomitancias, es inagotable”. Pedro Henríquez Ureña y Roger Caillois, para dar nombres en esta crítica que después se haría vasta, fueron tal vez los primeros estudiosos que se ocuparon con penetración de la obra del escritor. Es cierto que esta obra, desde los comienzos, llamó la atención de la crítica más exigente, en momentos en que había rebasado el pequeño círculo de iniciados que la respaldó y en la que tuvo no poca tarea la revista “Sur” y, por supuesto, su directora Victoria Ocampo. Es decir, Borges era un hombre de prestigio cuando su nombre empezó a extenderse por sus traducciones al francés, al italiano y al alemán (las versiones al inglés fueron relativamente tardías).
En el país, ese conocimiento general, que lo convirtió en el escritor representativo, tiene una fecha precisa: 1955. Lo fundamental de su creación ya estaba hecho, sólo restaba el merecido renombre que, como en otros casos, en el de Borges vendría también precedido del veredicto extranjero. Había recibido pruebas de sus colegas y de las instituciones más importantes (a despecho de Perón), y era considerado, por su actitud ante el régimen, figura respetada. Los honores, viajes y conferencias (y más libros) vendrían a sumarse a esos reconocimientos.

Distinciones
La Sociedad Argentina de Escritores, de la que fue vicepresidente en 1944 y presidente de 1950 a 1953, le otorgó su Gran Premio de Honor en 1945. La Revolución Libertadora, aparte del cargo de máximo bibliotecario del país, lo nombró profesor titular de literatura inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires, cátedra que desempeñó hasta 1964.
En el orden internacional, obtuvo el premio de los editores europeos y de los Estados Unidos reunidos en Palma de Mallorca, en 1961 (premio que compartió con Samuel Becket).
También ese año fue propuesto para el premio Nobel de Literatura y actuó como profesor de literatura argentina en la Universidad de Texas, Estados Unidos, país al que viajó invitado por la Fundación Tinker, de Nueva York. Volvió a ese país dos años después, contratado por la Elliot Foundation, como profesor de poesía. En la oportunidad se leyeron poemas suyos en inglés, con gran éxito. Dictó conferencias en Uruguay, Colombia le confirió el grado de doctor honoris causa de la Universidad de los Andes. Viajó a Gran Bretaña donde fue recibido en las universidades de Oxford, Cambridge, Londres, Bristol, Glasgow y Birmingham, y también  a España, donde disertó en el Ateneo de Madrid. En 1965 el gobierno del Perú le otorgó su máxima distinción, la Orden del Sol.
En el país, la Academia Argentina de Letras lo incorporó como miembro de número en 1955. Era ya Premio Nacional de Literatura (195456) y sería Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes (1963). Premio de la Ingram Merril Foundation de los Estados Unidos y premios Dante Alighieri, de Florencia, y La Madonnina, de Milán, Recibiría también la muy distinguida Orden del Imperio Británico, en el grado de caballero.

Otras obras
Entre sus obras no citadas y aparecidas en los últimos años figuran “El lenguaje de Buenos Aires”, en colaboración con José Edmundo Clemente, 1963; ‘Obra poética", 19231964; “Para las seis cuerdas”, 1965; “Literaturas germánicas medievales" en colaboración con María Esther Vázquez, 1966; “Crónicas de Bustos Domecq”, en colaboración con Adolfo Bioy Casares, 1967, e "Introducción  a la literatura norteamericana", en colaboración con Esther Zemborain de Torres, de 1967. El mismo año apareció “Qué es el budismo”, en colaboración con Alicia Jurado, y una edición ampliada de su “Obra poética” Un año después se publicó “Nueva antología personal”.
De 1969 es “Elogio de la sombra”, título que alude a su ceguera, a la que se refirió siempre sin amargura. También ese año se reeditaron sus primeros libros y se publicó otra antología titulada “El otro, el mismo". En 1970 apareció su libro de cuentos “El informe de Brodie”, y en 1971 “El congreso”, relato largo (casi una novela corta), en el que pueden rastrearse muchos elementos autobiográficos. Su poemario “El oro de los tigres” es de 1972. En 1974 Emecé editó en dos tomos sus “Obras completas” y en 1975 vio la luz uno de los libros preferidos del escritor, “El libro de arena”, cuentos en los que Borges, al igual que en “El informe de Brodie” y "El congreso”, se despojó de artificios retóricos, en procura de una expresión directa, casi oral. Le siguió, el mismo año, el volumen de poesías “La rosa profunda” y un año después “La moneda de hierro”. De 1977 es “Historia de la noche” (otro título alusivo a su ceguera). Cabe señalar que los poemas de estos años emiten asimismo la retórica conceptual o barroquizante de versos anteriores y se impregnan de un tono más emotivo é intimista.
En 1978 aparecieron “Breve antología anglosajona”, en colaboración con María Kodama; “El libro de los seres imaginarios”, en colaboración con Cecilia Ingenieros, y su “Obra poética”, que recoge composiciones escritas hasta 1976 y que, por supuesto, no podía ser definitiva. En 1979 se editaron “Obras completas en colaboración" “El libro de los sueños ’, una recopilación de prólogos borgianos; una reedición de “Ei Martín Fierro”, y “Borges oral”, trascripción de algunas conferencias.
Simultáneamente se iban publicando libros sobre Borges (de Ana María Barrenechea, José Luis Ríos Patrón, Alicia Jurado, César Fernández Moreno, Adolfo Prieto, Emir Rodríguez Monegal, María Angélica Bosco. Isaac Wolberg, Rafael Gutiérrez Girardot, Rodolfo Borello. Guillermo Sucre, María Esther Vázquez, Roberto Paoli, Marcial Tamayo, Adolfo Ruiz Díaz, Carlos Meneses, Cesco  Vían, Manuel Blanco González, Néstor Montenegro, Gerardo Goloboff, Silvia Molloy, Richard Burgin, entre otros). Estudiantes universitarios de los Estados Unidos, Francia, Italia y España elaboraron sus tesis de doctorado acometiendo el análisis de uno u otro aspecto de la obra borgeana Los “Cahiers de i’Herne", de París, le dedicaron un número especial y su nombre siguió sonando con insistencia como candidato para el premio Nobel, galardón que todos los años, puntualmente, le fue escamoteado.

Proyección universal
Borges, el Borges de los últimos lustros, fue una de las figuras prominentes de la literatura universal. Leído y comentado en los círculos universitarios e intelectuales del mundo entero, su influencia sobre algunos importantes creadores literarios de nuestro tiempo Ítalo Calvino y Ray Bradbury lo reconocieron expresamente no puede ser soslayada En más de una oportunidad se lo consideró uno de los más grandes escritores de todos los tiempos.
Testimonios de ese vasto reconocimiento son las distinciones que siguieron acumulándose en los años más recientes condecoraciones de los gobiernos e instituciones de mayor jerarquía de los Estados Unidos, Brasil, Chile, Francia, Italia, Inglaterra, Alemania, España, Portugal, Grecia, Alemania, Islandia, Israel, Puerto Rico. Asimismo, las universidades de muchos países lo distinguieron con el doctorado honoris causa, así como las argentinas de San Miguel de Tucumán, La Plata, Cuyo, San Juan, etcétera.
Acerca de esas distinciones, Borges expresó: “Mi único título verdadero es el de bachiller, otorgado en Ginebra. Estos doctorados honoris causa son generosas equivocaciones”.  En 1979 la Academia Francesa lo distinguió por unanimidad con una medalla de oro, para cuya entrega viajó expresamente a Buenos Aires el académico Jean D’Ormesson. En Italia se festejó el cumpleaños de Borges con una edición titulada: “25 de agosto de 1983 y otros cuentos”, hecha por su amigo Franco María Ricci. Publicados conjuntamente por este editor italiano y la Librería La Ciudad, de Buenos Aires, aparecieron varios tomos de literatura fantástica universal con la dirección de Borges.
Periodistas extranjeros, con sus cámaras y equipos de filmación, vinieron en más de una ocasión a esta capital para entrevistarlo y llevar la imagen y las opiniones de Borges a sus países de origen. Invitado por distintas naciones, nuestro escritor viajó también mucho en los últimos años; Estados Unidos, Europa, Egipto, el cercano Oriente, Japón. Su ceguera, según comentó más de una vez, no le impedía disfrutar del paisaje porque, de alguna manera, lo experimentaba, se “sentía” en Italia, Japón o Egipto Fruto de esos continuos periplos de los últimos tiempos fue el libro “Atlas”, con fotografías de Maria Kodama (su inseparable acompañante de los últimos años) y glosas de Borges sobre ciudades y monumentos que, como no podía ser de otra forma están entreveradas de recuerdos de libros y autores.
En 1979 recibió el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía, y ese año, una semana después de haber cumplido 80 años y pocos días antes de internarse para ser intervenido quirúrgicamente, la Secretaria de Cultura dé la Nación y el Fondo Nacional de las Artes organizaron un agasajo en el 'Teatro Nacional Cervantes que alcanzó perfiles apoteóticos, ya que el público, en la calle vitoreaba su nombre como si se tratara de un divo del deporte o la canción popular.

Popularidad
Pero el consenso de la crítica sobre los altos méritos de su obra y su encumbrado prestigio no impidieron que también menudearan las reticencias e invectivas de los detractores, dirigidos más que nada contra su persona. Declaraciones y respuestas del escritor sobre los temas más dispares, en el curso de entrevistas no siempre bien intencionadas, suscitaron controversias y polémicas, muchas de las cuales trascendieron los ambientes culturales para ser tema de tertulias hogareñas o de café.
Por sus declaraciones y la frecuente aparición de su rostro en las revistas ilustradas y en las pantallas de televisión, alcanzó una popularidad que no obtuvo jamás en nuestro país escritor alguno y que explica, en cierta manera, las a menudo efusivas demostraciones de adhesión o de repulsa por parte de quienes ni siquiera habían leído sus libros. Conviene aclarar, con todo, que ese exhibicionismo nunca fue buscado por él y que su actitud frente a la repercusión masiva de sus opiniones estuvo siempre signada por una independencia de pensamiento y una valentía —o temeraria franqueza— en verdad infrecuentes. En este sentido, cabe añadir que si su talento insólito, su prodigiosa memoria y su fervor creativo lo acompañaron hasta los últimos días, también su conducta, su fidelidad a principios éticos que gobernaron su vida, se mantuvieron inalterables hasta el fin.

Premio Cervantes
En 1980, el Ministerio de Cultura de España le otorgó a Borges y al poeta Gerardo Diego, en forma conjunta, el premio “Cervantes”, la más alta distinción literaria del orbe hispanoamericano, que le fue entregada en el curso de una ceremonia celebrada en Alcalá de Henares por el rey Juan Carlos de Borbón. También ese año la Fundación Internacional Balzán, de Italia, le confirió el premio de ese nombre. Asimismo, recibió de manos de Simón del Duca, en París, el premio de “Cino del Duca”. Posteriormente, el jurado vitalicio del Festival Internacional Cervantino, de México, le otorgó el premio Internacional Olpen Yolízti, que le fue entregado por el presidente de ese país, José López Portillo.
Conciencia ética
En 1980, Borges que hasta entonces no se había referido en forma tan explícita a la realidad social y política del país, hizo expresivas manifestaciones. Primeramente firmó un llamamiento “para que se respeten los derechos humanos”. Dijo: “He hablado con cierto retardo, pero aunque mí juicio pueda parecer anacrónico, es mi deber condenar”. En otra ocasión expresó: “Mi posición acerca del país es ética. Por lo tanto no puedo ignorar el grave problema moral en el país, tanto con el terrorismo como con la represión. De ninguna manera puedo callar ante esas muertes, esos desaparecidos. No, no apruebo esa forma de lucha según la cual el fin justifica los medios. El fin jamás justifica los medios”.
En 1982 un actor cómico hizo una imitación de Borges por televisión. El Comité Federal de Radiodifusión (CONFER) estimó que esa imitación era "un atentado contra el patrimonio nacional”. Sin embargo, cuando se entrevistó a Borges y se le preguntó si le molestaba que lo imitaran, respondió sencillamente: “No soy tan necio.  Esto demuestra la hipertrofia del Estado, que se mete en todo, opina y decide sobre todo, por lo que cada vez habrá menos libertad”.
Sus críticas' a los militares que participaron en el autodenominado Proceso de Reorganizacion Nacional, tras el conflicto bélico de las Malvinas, se volvieron más cáusticas y punzantes. “Una guerra entre dos calvos que se disputan un peine”, ironizó. En otra oportunidad manifestó: “Soñando y escribiendo creo haber hecho más por la patria que varios generales”, lo cual es irrevocablemente cierto. Por ello, el triunfo electoral del doctor Alfonsín suscitó en él expresiones de alegría y esperanza, no sólo por significar el fin de un período de soberbia e intolerancia, sino también la derrota de la amenaza populista, encarnada en su tradicional enemigo: el peronismo.
La circunstancia de que Borges se hubiera convertido en una celebridad internacional no hizo variar un ápice su actitud. Siguió siendo el hombre modesto, irónico, que escudado en una muy entretejida tramó de paradojas, reticencias, engañosas alusiones y referencias arcanas, dijo las más descarnadas verdades. “Fui comunista en 1918—recordó—, luego radical y conservador, y ahora simplemente soy un anarquista spenceriano”.
Jorge Luis Borges fue colaborador de “La Prensa”. Su primer texto publicado en este diario se titulaba “El cinematógrafo, el biógrafo” y es de 1929. También colaboró en otras publicaciones, dirigió el suplemento literario de “Crítica” y fue uno de los fundadores de la excelente revista literaria “Los Anales de Buenos Aires”. La revista “Sur” lo contó desde su fundación, entre los miembros de su consejo de redactores.

La fama de Borges
La fama de Borges continuó creciendo y afirmándose en todo el mundo; se la tradujo a otras lenguas europeas y al hebreo. Nuevas condecoraciones, nuevos doctorados “honoris causa” jalonaron el reconocimiento universal del poeta.
En 1984 se lo distinguió con el máximo premio de la Fundación Konex, en nuestro país; con el premio Etruria, conferido en Volterra, así como el Novecento, en Sicilia. Fue condecorado por el presidente Sandro Pertini, y por el presidente François Mitterrand; por el primer ministro de Portugal, Mario Soares; recibió la gran cruz de Alfonso el Sabio, de España; el premio T. S. Elliot, de la Fundación Ingersoll, de los Estados Unidos, y se lo distinguió con el doctorado “honoris causa” de las universidades de San Juan, Creta, Roma y Cambridge. También en 1984 se publicó, en colaboración con María Kodama, “La obsesión de Gilfy” y el ya citado libro de viajes “Atlas”. El Fondo de Cultura Económica, de México, publicó, para celebrar el cincuentenario de la editorial, una edición de lujo de “Zoología fantástica”, ilustrado por el artista mexicano Francisco Toledo. y en 1985. se editó, primero. en España, y después, aquí, su maravilloso libro de versos y prosas "Los conjurados". Adelantó entonces que estaba preparando un nuevo volumen de cuentos protagonizados algunos de ellos por Shakespeare y Dante.
En enero de 1985, se estrenó en Génova, Italia, la obra teatral “Borges, autorretrato del mundo”, preparada por Carlo Rapetti sobre textos borgeanos en la que el autor argentino —representado por Ferruccio de Ceresa— dialogaba consigo mismo. La tradicional Feria del Libro de Madrid, celebrada en junio de este año, estuvo dedicada a Jorge Luis Borges, y contó con la presencia de nuestro poeta, a quien se le ofrecieron cariñosos agasajos. Otro interesante episodio ocurrido en 1985 y vinculado con Borges fue la subasta en Sotheby’s, de Nueva York, del original manuscrito de uno de sus más famosos cuentos, “El Aleph”, por el que se pagó 25.000 dólares, suma que muy pocos cuadros de pintores argentinos de todas las épocas pudieron superar.
En los últimos años podría decirse que se puso de moda, además, la publicación de libros compuestos con diálogos mantenidos por Borges con periodistas: María Esther Vázquez, Antonio Carrizo, Osvaldo Ferrari, Roberto Alfano, etcétera. También se recogieron en libros, ciclos de conferencias que Borges pronunció en diversas circunstancias , entre los que cabe destacar “Siete noches”, tomo que recoge una brillante serie de disertaciones sobre temas caros al escritor como “Las mil y una noches”, “La poesía”, “La pesadilla” o “La cábala”.
A fines de 1985 Borges y su secretaria, María Kodama, viajaron a Italia y durante bastante tiempo se ignoró su paradero, hasta que un despacho periodístico originado en Suiza dio cuenta de que Borges se hallaba internado en una clínica de ese país. María Kodama se encargó de informar luego que el escritor estaba sometiéndose a un control médico pero que su estado de salud no era grave. Manifestó, además, que Borges había resuelto continuar viviendo en Suiza.
En mayo último trascendió la noticia de que Borges y María Kodama habían contraído matrimonio, lo que produjo un verdadero alud de comentarios —muchos de ellos frívolos, algunos mal intencionados— sobre la avanzada edad del escritor, su herencia y la decisión de terminar sus días en Ginebra.
Ei flamante matrimonio se limitó a comentar “somos muy felices” y el poeta declaró su intención de no regresar a Buenos Aires. Cuando esa decisión se confirmó, a través de la acción judicial que ordenó el desalojo de su departamento de la calle Maipú, para la ulterior puesta en venta, los comentarios recrudecieron y no faltó quien criticara al escritor v a su esposa por esa resolución.
Ninguno de ellos respondió públicamente a esa crítica. Ahora, la muerte, producida por una dolencia inapelable de la que el escritor era consciente, da una respuesta que habla del coraje y los sentimientos de Borges. Su alejamiento no fue un “autoexilio” sino el cumplimiento de una voluntad —la última perfectamente comprensible—. Así como siempre había querido vivir en Buenos Aires, quiso morir en Ginebra, la ciudad donde había pasado los años dichosos de su adolescencia. Y morir, además, junto a la persona que más quería. Quien un día escribió: He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer, No he sido feliz, se habrá redimido de ese “pecado” en sus últimas horas, ya que murió seguramente feliz, en el paisaje y junto a la mujer que amaba.
Cabe señalar que esta última etapa de la vida de Borges no fue ociosa. Estuvo dedicada a supervisar la edición francesa de sus obras completas que editará Gallimard, y a escribir artículos literarios. El último versó sobre Henry James y su última frase recordaba la que James pronunció al morir: “Ahora, por fin, esa cosa distinguida: la muerte'
Adhesión al duelo del P.E. y mensaje del presidente
El Poder Ejecutivo adhirió ayer, mediante un decreto, al duelo motivado por el fallecimiento del escritor Jorge Luis Borges “quien acrecentó el prestigio de la República como lógica consecuencia de su descollante labor en el campo de la cultura”.
En los fundamentos del decreto, se expresa que “Borges a través de su extensa y fecunda obra, mereció el reconocimiento nacional e internacional, habiendo sido galardonado con títulos honoríficos y académicos por instituciones y casas de estudio de todo el mundo, por los aportes que hiciera para el enriquecimiento de la literatura universal”.
Destaca también que “su prolífera obra, unida al respeto que supo ganarse, lo tornan acreedor de la gratitud de sus conciudadanos, de cuyos sentimientos el Poder Ejecutivo nacional siente el deber de hacerse intérprete”.

Del presidente de la Nación
El presidente de la Nación indicó en un mensaje que la muerte de Borges “no solamente enluta a las letras argentinas, es que su poderosa y original influencia se ha dejado sentir y se advierte en casi todas las grandes literaturas de nuestra época. Para la lengua española, la obra del insigne poeta y prosista, extendida a lo largo de más de sesenta años devotos y consecuentes, tuvo la doble virtud de renovar el idioma común y de hacerlo fertilizar otros contenidos y otras dimensiones. No se exagera al decir que hay un antes y un después de Borges en el estilo y en el interés de los escritores de la América latina y España”.
El doctor Raúl Alfonsín subrayó que alguien, de visita en Buenos Aires, señaló: “Borges vale el viaje”. “Creo atinado afirmar que Borges ha valido, encarnándola y expresándola, toda una cultura: nuestra cultura. El desconocimiento de sus libros, muchas veces, y, en otras oportunidades, el guiarse más por sus declaraciones fugaces y sardónicas que por sus poemas, su cuentos y sus ensayos, tendieron a diluir la profunda argentinidad del ilustre conciudadano a quien hoy despedimos.
“Profunda argentinidad que no está dada apenas por ciertos temas o ciertos modismos sino, esencialmente, por su actitud visceral y emotiva de hombre apasionado por nuestras cosas, y abierto, al mismo tiempo, a las cosas del resto del mundo. Sabía que la Argentina no era una isla, y quiso demostrarlo. De ahí su repercusión en el exterior, acaso más vasta e intensa de la que aquí lograra”.
El primer magistrado señaló por último que a la hora de su muerte, “los argentinos hemos de honrar al autor de tantos libros cuyo sitio en la historia de nuestra cultura y de la cultura universal hace rato quedó asegurado. Pero quizá nuestro mayor homenaje a., Borges sea el de ejercer aquella sentencia suya de fines de 1983, cuando nos recordó a todos los argentinos que teníamos no sólo el derecho a la esperanza sitio, más importante, el deber de la esperanza".

Repercusión internacional
Bogotá, 14 (EFE) — El escritor colombiano Germán Arciniegas calificó hoy como una gran pérdida para América y para Europa la muerte en Ginebra del literato argentino Jorge Luis Borges.
Enterado por EFE del deceso, Arciniegas, de 87 años y autor de más de treinta obras, consideró la muerte de Jorge Luis Borges como “un borrón” en la lista de la Academia Sueca, “que nunca atinó a otorgarle el premio Nobel que le tocaba”.
“Me cae de sorpresa”, sostuvo Arciniegas y preguntado sobre la obra de Borges aseguró no tener preferencias pues “toda su obra es una, uno de los más grandes poetas y escritores de la historia americana”.
Arciniegas, miembro de número de la Academia Colombiana de la Lengua, precisó que “conocí bastante a Borges, no sé si en 1925 o una cosa así, en mi estancia en Buenos Aires y luego en Madrid y otras ciudades de Europa”.
El escritor colombiano indicó que en la década de los años veinte “fui uno de los únicos en Colombia en tener la colección de la revista “Proa”, donde se inició Borges.
Arciniegas agregó que la muerte de Borges le trae nostalgia de la época en que frecuentó en Madrid a Borges, Guillermo de Torre “y todos sus contemporáneos de la Argentina y de España”.

De Uslar Pietri
Caracas, 14 (EFE) — La obra literaria de Jorge Luis Borges constituye ya patrimonio fundamental de las letras de la lengua castellana y monumento válido para todos los tiempos, señaló hoy el escritor venezolano Arturo Uslar Pietri.
Uslar Pietri calificó a Borges como “uno de los grandes escritores de la lengua castellana” y manifestó que su obra es de una calidad excepcional “no sólo por la rareza de los temas y de los tratamientos, sino también por su extraordinario “dominio de las percepciones y expresiones.
“Ahora —añadió Uslar— comenzará el tiempo de hacer un estudio sereno y completo de toda su obra, pero puede asegurarse que gran parte de ella constituye ya patrimonio fundamental de las letras de nuestra lengua y monumento válido para todos los tiempos”.
La noticia de la muerte de Borges, ocurrida hoy en Ginebra ha causado profundo pesar en medios culturales venezolanos, donde el escritor argentino era considerado como un ser excepcional.
Uslar Pietri, al tiempo de “lamentar infinitamente su desaparición”, recordó que tuvo “el privilegio de conocerlo y tratarlo personalmente”.

Pesar en Chile
Santiago, 14 (UP) — Los escritores chilenos lamentaron hoy el fallecimiento en Ginebra del narrador argentino Jorge Luis Borges, señalándolo como inspirador del “boom” latinoamericano de la literatura.
“No cabe duda que él fue quien más nos expandió la mente en esta parte del mundo, y amplió el horizonte y e! espacio de lo que se puede hacer en literatura”, expresó el escritor Pablo Huneeus.
Subrayó que Borges “incursionó en la magia, la historia y más allá del realismo. Llevó a las letras latinoamericanas al ámbito de lo inconsciente, el surrealismo y lo soñado”.
Para Huneeus v otros autores chilenos el que Borges no obtuviese el premio Nobel de Literatura fue por un factor político, en “posición que desde afuera es poco comprendida”.
“Se le vio como amigo de los militares (argentinos) y por eso que en Suecia estaba definitivamente marginado”, dijo uno de ellos.
El ex presidente de la Sociedad de Escritores de Chile y premio nacional de periodismo, Luis Sánchez Latorre, expresó que la muerte de Borges “es un duro golpe para la literatura latinoamericana y mundial, y es lamentable que no haya recibido el premio Nobel de literatura”.
Coincidió con Huneeus al decir que el argentino desde 1930 “fue uno de los escritores que más influyó en la literatura latinoamericana y el boom regional como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y otros se inspiraron en él.
“Su narración y prosa recuerda mucho a Chesterton y Joyce, y se constituyó en uno de los cuentistas más sobresalientes del continente porque nunca perdió sus raíces”, afirmó Sánchez.
Por su parte, el poeta Nicanor Parra se mostró sorprendido por la muerte del escritor señalando que “me causó mucha pena porque a fines de este mes debía encontrarme con Borges en Florencia, en un encuentro mundial de poetas”.
Reveló que en una de las comisiones de ese encuentro, Borges dictaría una clase magistral.
“Ha muerto uno de los hombres más lúcidos de este siglo”, sintetizó.
Otro poeta, Juvencio Valle, resumió lo que consideró fue el sentimiento general que embargaba a la literatura chilena por la desaparición del octogenario escritor argentino.
“Hay dolor y pena y creo que todos van a decir lo mismo, fue uno de los intelectuales más grandes de América", dijo Valle.
Una hermana del escritor Enrique Lafourcade dijo que éste se encontraba muy entristecido por la muerte de Borges, recordando que el año pasado el novelista chileno tuvo un encuentro con él.

En París
París, 14 (EFE) — Jorge Luís Borges, “está definitivamente ya en el Río de la Plata y nadie nos lo podrá quitar”, declaró a EFE Beatriz Guido, que fue amiga del escritor argentino.
“Ha sido el más grande escritor de habla española, está en cada calle de la Argentina y nos hizo recuperar todas las cosas que son las nuestras”, señaló Guido, que se encuentra en París para participar en un homenaje a su esposo, Leopoldo Torre Nilson, La señora Guido se manifestó “triste e impresionada” por la noticia, difundida en la capital francesa por el también escritor argentino Héctor Bianchiotti.
Por su lado, el escritor español Fernando Arrabal, que reside en París, indicó que Borges “tiene por fin en su poder la llave del enigma de la muerte, que tantas veces había plantea o en su obra”.
“Era un escritor de la talla de Cervantes. A la vez el más argentino de todos los escritores y un cosmopolita patriota”, dijo Arrabal, que lamentó este “año trágico” para la literatura, tras la muerte de los franceses Simone de Beauvoir y Jean Genet.
Asimismo, Jean Ormesson, ex director de “Le Fígaro” y miembro de la Academia Francesa, indicó que Borges “era un solitario, fuera de toda escuela. lejos de la literatura comprometida, sentimental o, realista”.
Sobre el hecho de que nunca se le concediese el Nobel, Ormesson. que en 1979 le impuso una condecoración en nombre de la Academia Francesa, afirmó que Borges “estaba más allá de los honores. No luchaba contra ellos, sinci' que los acogía con extrema amabilidad y un desprecio profundo”.
“La literatura que eligen los jurados del Nobel es del tipo húmedo, comprometido con el siglo. La suya era seca. Era un metafísico de la literatura”, dijo Ormesson.

Consternación en España
Madrid, 14 (EFE) — El ministro de cultura español, Javier Solana, se declaró hoy “consternado” al conocer la noticia de la muerte del escritor argentino Jorge Luis Borges, al que calificó como una de las figuras “más brillantes” de la literatura en lengua española.
En una breve declaración efectuada poco antes de un mitin electoral, Solana afirmó que Borges fue “una de las voces más personales y brillantes de la literatura en lengua castellana del siglo XX”.
“Las páginas de “El Aleph” o de la “Historia universal de la infamia” fueron las páginas que abrieron las puertas de la literatura para tantos jóvenes”, recordó el ministro.

Borges elegido por Borges
En una página escrita para la contratapa de la edición de su “Obra Poética” editada en 1981, Borges, entre otras cosas, expresó: “Tres suertes puede correr un libro de versos: puede ser adjudicado al olvido, puede no dejar una sola línea pero si una imagen total del nombre que lo hizo, puede legar a las antologías unos pocos poemas.
“Si el tercero fuera mi caso querría sobrevivir en el ‘Poema conjetural’, en el ‘Poema de los dones’, en ‘Everness’, en ‘El Golem' y en ‘Límites’. Pero toda poesía es misteriosa, nadie sabe del todo lo que le ha sido dado escribir María Kodama será su única heredera

María Kodama será su única heredera.
El escritor Jorge Luis Borges designó como “única heredera de sus bienes, legados, condecoraciones y derechos de autor” a su segunda esposa, María Kodama, según un testamento realizado en noviembre del año pasado luego de enterarse de la gravedad de su estado de salud.
El anuncio fue realizado por el apoderado del escritor fallecido, Osvaldo Vidaurre, quien puntualizó que “el (.estamento fue realizado ante escribano público y testigos” por lo que “no hay casi posibilidades de que prospere ningún tipo de recurso” que puedan interponer sus familiares o su primera esposa, de quien se había separado en 1962.
Vidaurre, quien declinó leer el texto íntegro del testamento a raíz de las disposiciones que afectaban a terceros, señaló que no existe una estimación total de valor monetario de los bienes de Borges hasta el momento.
En otro orden, el abogado ratificó que “la gravedad de su estado fue guardada en absoluta reserva por Borges" ya que “no quería que se comenzasen a realizar una serie de homenajes. Y muestras de lástima o desazón que podrían haber ocurrido”.
Añadió que “inmediatamente después de la biopsia que ratificó el diagnóstico, puso en orden sus bienes y viajó hacia Ginebra" si bien “ni siquiera Kodama sabía en ese momento su determinación de radicarse definitivamente allí”.
Por otra parte, dijo que “hace un mes, el gobierno argentino decidió suspender una pensión que se le venía otorgando por un premio recibido” a raíz de que “la ley no comprendía a los que residían en el extranjero”.
Añadió que “si bien la actitud no le significaba nada económicamente”, ya que la pensión era de unos 200 australes mensuales, “le produjo en ese momento un profundo desagrado, porque le pareció una muestra de descortesía”. (NA)

“Vivió sus últimos días contento y feliz”
El escritor Jorge Luis Borges, fallecido ayer a los 86 años en Suiza, vivió sus últimos días “contento y feliz” traduciendo sus obras completas al francés y preparando un libro de cuentos, reveló aquí Mario Lugo, propietario de Alianza Editorial, que publicó las últimas obras del fallecido literato.
En declaraciones a Noticias Argentinas, Lugo, quien junto a su mujer, Amalia Lugo, fue amigo de Borges durante más de veinte años, definió al escritor como “un hombre íntegro, de una conducta insobornable, de una gran integridad y austeridad, que sufrió durante su vida la envidia de los escritores mediocres”.
“Teníamos con Borges una amistad absolutamente desinteresada. conocíamos su intimidad, hablábamos de sus problemas”, destacó.
El editor reveló que Borges antes de viajar en noviembre hacia Suiza le confesó que se sentía “muy molesto” por una medida del gobierno que le impedía traer al país sus libros impresos fuera de la Argentina.
Destacó que Borges, con quien publicó por esa editorial “La Cifra” en 1981 y “Los Conjurados” en 1985, le dijo que “había conocido muchas formas de censura pero que esta norma era inconcebible”.
Lugo dijo que Borges “era un hombre de trascendencia pública internacional”. Reveló también que últimamente había hablado por teléfono con María Kodama, quien le dijo que Borges se encontraba “muy lúcido”. “Yo no sé si él conocía su enfermedad”, dijo Lugo. “Sin embargo, durante sus últimos días su entereza no había decaído”, acotó.
Por su parte, Amalia Lugo reveló que hace unos días mantuvo una charla de dos horas por teléfono con María Kodama, quien le dijo que Borges “estaba muy contento y feliz escribiendo un libro de cuentos y traduciendo al francés sus obras completas”.
“Para nosotros, la muerte de Borges representa una pérdida inmensa. Es como si hubiéramos perdido un familiar muy querido. Su muerte es difícil de compensar, porque no es común encontrar un hombre como Borges”, aseguró.
La mujer destacó que el fallecido escritor deja “una obra cuantiosa” para el país.
“Espero que las autoridades oficiales inicien las gestiones pertinentes para que los restos de Borges sean enterrados en la Argentina”, destacó.

Premios y distinciones

1929: Segundo premio municipal de literatura.
1944: Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE).
1949: Miembro de la Academia Goetheana de San Pablo, Brasil
1950: Presidente de la Sociedad Argentina de Escritores hasta 1953.
1955: Director de la Biblioteca Nacional
1955: Miembro de número de la Academia Argentina de Letras.
1955: Director del Instituto de Literatura Alemana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
1956; Primer premio Nacional de Literatura.
1956: Doctor honoris causa de la Universidad Nacional de Cuyo.              , ,
1956: Profesor titular de Literatura Inglesa y Norteamericana de la Facultad de Fuosoua y Letras de la UBA.
1961 Premio Internacional de Literatura “For mentor” (compartido con Samuel Beckett), Palma de Mallorca
1961: Commendatore del Gobierno de italia.
1962: Commandeur de l’Ordre des Letres et des Arte del Gobierno de Francia.
1963: Gran premio de Honor del Fondo Nacional de las Arte.
1963: Doctor Honoris Causa de la Universidad de Los Andes, Colombia.
1965: Caballero de la Muy Distinguida Orden del Imperio Británico.
1965: Premio de Poesía de la ciudad de Florencia.
1965: Orden del Sol del Gobierno de Perú
1965: Premio Literario de la Fundación Ingran Merril, Nueva York.
1966: Premio Internacional Madonnina, de la ciudad de Milán.
1967: Profesor visitante de la Universidad de Harvard, en la cátedra Charles Eliot Norton.
1968: Miembro honorario extranjero de ía Academia Americana de Artes y Ciencias, Boston, Massachusetts, EE.UU.
1968: Gran Oficial de la Orden al Mérito de Italia.
1970: Premio Interamericano de Literatura Matarazzo Sobrinho, Brasil.
1970: Miembro de la Hispanic Society of America, Nueva York.
1971: Doctor Honoris Causa de la Universidad de Columbia, EE.UU.
1971: Miembro honorario de la Academia de Letras y del Instituto Nacional de Artes y Letras de los Estados Unidos.
1971: Doctor Honoris Causa de la Universidad de Oxford, Inglaterra.
1971: Miembro del Instituto de Arte Contemporáneo de Londres.
1971: Premio Jerusalen.               .
1972: Doctor Honoris Causa de la Universidad de Michigan.
1973: Premio Alfonso Reyes, de México.
1976: Gran Cruz de la Orden al Mérito Bernardo de Ó’Higgins, Chile.
1977: Medalla de la ciudad de París.
1978: Doctor Honoris Causa de la Universidad de la Sorbona, París.
1979: Medalla de oro de la Academia Francesa.
1979: Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía.
1980: Premio Cervantes del Ministerio de Cultura de España, compartido con el poeta Gerardo Diego.
1980: Premio Balzán de la Fundación Internacional Balzán con asiento en Italia,
1980: Premio Ciño Del Duca, recibido en París.
1981: Premio Internacional Olpen Yoliztli, de México, entregado por el presidente José López Portillo.
1982: Doctor Honoris Causa de la Universidad de Tulane. Estados Unidos.
1983: Legión de Honor de la República Francesa
1983: Gran Cruz de Alfonso el Sabio, en Santander.. España.
1983: Premio T.S. Eliot, de la Fundación Ingersoll, de los Estados Unidos.
1984: Premio “Noveeento". en Palermo. Sicilia.
1984: Doctor Honoris Causa de la Universidad de Creta, Grecia.
1984: Doctor Honoris Causa de la Universidad de San Juan.
1984: Doctor Honoris Causa de la Universidad de Cambridge.
1984: Doctor Honoris Causa de la Universidad de Roma.
1984: Premio Konex de la Fundación Konex, Buenos Aires.
1984: Caballero de la Gran Cruz de la Orden al Mérito de la República Italiana, entregada en Roma por Sandro Pertini.
1984: Gran Collar de la Orden de Santiago, entregada en Lisboa por el primer ministro Mario Soares.
1985: Premio Etruria otorgado en Volterra, Italia.

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